¿PARA QUÉ NOS HABLA DIOS?

Realmente Dios nos ha hablado desde siempre, pero el hombre en su carrera por vivir desaforadamente y en las mil tareas de nuestro diario vivir, nuestros planes, nuestros problemas, nuestros amigos…. en fin, una multitud de voces que llenan nuestro interior, no nos permite detenernos a escuchar la voz de Dios. Oh, si por alguna razón, apenas nos queda algún espacio mínimo y fugaz para escuchar esa voz.

En medio de todo este bullicio, Dios insiste y nos habla, lo hace en nuestro interior, a través de nuestro prójimo, de una lectura, de una circunstancia, un evento crítico o simple de nuestra vida, a lo largo de la historia, a través de sus profetas, de la misma creación, a través de la Biblia, de un sacerdote, de un sermón; muchas gentilezas utiliza Dios para hablarnos, es tan grande su amor, que desde siempre nos ha hablado.

¿Cuál será, la razón que mueve a Dios, para que busque tantas maneras de comunicarse con el hombre? La respuesta es una, nos ama, infinitamente y desea que retornemos a Él, llenos de felicidad, de paz, de sosiego, de confianza, de amor y nos recuerda: “Mi palabra os he dejado como luz en el camino, como descanso y reposo en la verdad y volverá a abarcarlo todo, al final del tiempo, para quedarse para siempre.  Palabra de vida, que cobra vida en el espíritu. Es tan real, que la podrían sentir, ver y escuchar cómo, un susurro suave y tenue en el oído. Palabra que ha acompañado al hombre desde el principio de los tiempos hasta ahora y que volverá a su plenitud cuando todo sea establecido nuevamente y cielo y tierra se renueven“. Mensaje 48 dado a Judith, el 10 de marzo de 2016.

Nos habla, para que, retornando a Él encontremos nuestra verdadera libertad: porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad, como lo afirma el evangelio de San Juan “Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres“. (Juan 8,36).

Nos habla, para que encontremos la verdadera felicidad: Dice el salmista “Son muchos los que dicen ¿quién nos hará ver la dicha? Alza sobre nosotros oh Yahvé la lumbre de tu rostro. Diste a mi corazón más alegría que cuando abundan el trigo y el mosto”. (Salmo 4,7-8). Los santos fueron hombres comunes y corrientes pero alegres, no se conocen santos que hayan sido frustrados, amargados o tristes. Luchadores, claro que sí; la razón: supieron no anteponer nada al amor de Dios, encontraron la verdadera felicidad.

Nos habla, para guiarnos y darnos a conocer sus designios: así lo ha hecho a través de sus profetas, como lo narra la Santa Biblia en el Antiguo Testamento con Abraham, Noé, Moisés, Isaías etc., nos envió a su Hijo único para dar plenitud a su voz y hermosamente nos explica que es ser profeta: “Dichoso aquel profeta que sigue los impulsos de su corazón, corazón donado al padre y por esto con el padre, conectado por amor y misericordia, a quien yo nutro y que distribuye mi gracia y mi luz a todo su ser. Ser que respira mi espíritu, por su sangre recorre la sangre del hijo que lo limpia y sustenta el aliento del espíritu que lo impulsa y alimenta. Aquel que en su olvido de si, logra mirar sólo hacia mí y al fundir su mirada en la mía, obra todo para dirigirse hacia su hogar, los brazos del padre. Y aunque su camino sea difícil, sea de lucha y dolor, llega finalmente a su destino y consigo, arrastró de entre las tinieblas a miles que siguieron su luz, que escucharon su predicar y se agarraron de la palabra de Dios. Sobre su espalda lleva a la salvación a las almas, cuyos oídos acogieron sus palabra y ahí me sembró a mí, el verbo, la verdad, el único“. Mensaje 51 dado a Judith el 31 de Marzo 2016.

Es una verdad indudable que Dios nos habla, desde la creación nos está hablando, amando y guiando, de Él venimos, somos obra de sus manos y así como los grandes artistas nunca se desvinculan de sus obras, Dios no se aleja de nosotros nunca, porque somos más que sus obras, somos sus hijos, y nos ama profundamente con un amor único, diáfano, inextinguible y tan grande que con sólo una gota de ese amor basta para inundar nuestro corazón y cambiar por completo nuestra vida. Él nos habla para guiarnos por el camino correcto que nos lleva a la salvación, y cuando vamos por el camino de la perdición, Dios nos reprende como el mejor Padre, para que cambiemos y volvamos nuestra vida a Él, y no seamos otra alma perdida eternamente en el abismo del infierno donde reina la ausencia del amor, de la felicidad, de Dios. Como Padre sólo quiere protegernos y consentirnos; así nos habla y nos enamora Dios: Te abrazo de día, te cubro en las noches, mi amor te atesora. ¿Qué otro amor vas a necesitar? Si mi amor lo llena todo, lo abarca todo, rodea todo. Amor perfecto, amor envolvente. Por encima mi amor, por encima de todo. Yo lleno esos espacios, esos vacios, los sano y los colmo. Este padre no te abandona, te sostiene, te apacigua. Desde ya, no tienes que ir al cielo para vivirlo. Sólo clama a mí, entona hacia mí, haz mi tarea, sigue mis mandatos y mi amor te infundo y te daré. Así viven los míos santos, totalmente fundidos en mi amor.” Mensaje 13 dado a Judith el 21 de septiembre de 2015. ¿No quieres hacer un alto en tu camino y escucharlo?

A través de la historia y por la tradición, conocemos los acontecimientos dados por Dios desde antaño a la humanidad; echando un vistazo a la Sagrada Escritura desde el Génesis, comenzando con la caída de nuestros primeros padres Adán y Eva, Dios nos anuncia que, a través de una mujer (nueva Eva), vendrá la salvación al mundo. Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer entre tu linaje y el suyo, ésta te aplastara la cabeza y tú le acecharas el calcañal. (Gen.3, 14).

Seguidamente, Dios a través de los profetas, anuncia sucesos específicos desde la venida de su hijo al mundo, quien nos dará a conocer al Padre y el reino de Dios entre nosotros, como nos lo muestran estas citas bíblicas.

  • Será descendiente de Abraham, Isaac y Jacob (Gen 12, 2;17, 19; Núm. 24:17), de Judá (Gen 49, 8-10), David (II Sam. 7, 11-13 // Mt. 1,18-23)
  • Isaías, nos señala que nacerá el Mesías (Is. 9:6).
  • Miqueas anunció el lugar de nacimiento del Señor: (Mi. 5:2).
  • Malaquías profetizó que alguien prepararía el camino del Hijo de Dios: (Mal. 3:1). El que prepararía el camino es Juan el Bautista (Mt. 11:10).
  • El libro del Deuteronomio nos dice, será Maestro y profeta (Dt. 18, 15).
  • Isaías nos refiere, será Sacerdote y víctima (Is. 52, 15; 53).
  • Nuevamente Isaías nos anuncia, será el Salvador de la humanidad y piedra de escándalo (Is. 8, 14).
  • Los eventos de su pasión y muerte de nuestro Redentor, los vemos descritos en las citas bíblicas (Is. 53, Is. 50, 6; Sal. 22, 12-19 // Jn. 19, 21-23; Mc. 15, 24; Mt. 27).

Dios nos habla y nos enseña:Déjense guiar por el alto que todo lo conoce y ve. Todo está ante Él. El arquitecto de la vida. Estoy dentro de todo y fuera de todo. Enlazo todas las dimensiones y todos los espacios. En cada frecuencia y partícula viaja el poder del alto. Poder invisible y certero que emana luz al mundo y conecta a todo lo que en sintonía con el cielo, sea llamado de Dios.Mensaje 52 dado a Judith el 15 de Abril 2016.

Por el pecado original tendemos a apartarnos de Dios y Él siempre halla la forma para hablarnos e indicarnos que no estamos actuando de acuerdo con sus mandamientos y obrando correctamente, lo hace a través de nuestra alma, de nuestro ángel de la guarda, de un amigo(a), de nuestro profesor, de esa persona que no me cae bien, de nuestros padres, de un hermano(a), de una homilía, de un sacerdote, de un desconocido, etc. sólo que no tenemos conciencia de que es nuestro Padre del cielo corrigiéndonos el camino y pensamos que están coartando mi libre albedrío y el desarrollo de mi personalidad; no es así…. Si supiéramos escuchar a Dios cada día, en cada conversación, la humanidad no estaría en el grado de deshumanización en el que nos encontramos, es por eso que Dios nos ha dado sus profetas para que nos alienten a volver a Él y a llevar  una vida santa; de otra forma nos corregirá con su justicia. Vemos como lo anunciado por Dios, a través de sus profetas se cumple y hoy nos anuncia un mensaje profético que habla de un evento astronómico que Él enviará si no tomamos los correctivos y regresamos a Él: “Tres ejes rolen: el de “IO”, el de Eros y el de la Tierra. Tres eras:

  1. Los sucesos en “IO” y el daño colateral en la tierra.
  2. Al rozar un trozo de “IO” a Eros, se desatará la era dos que está  en el suceso  del cielo y así es.  No hay rastro de Eros en el radar, no se halla. Su cola reparte estelas de gases y arrasará todo a su paso. Girará en tres ciclo(s) y se alinean, se enfilan la tierra y Eros.
  3. La era tres ya es en la tierra. Al rozar Eros a la tierra, soplará aire letal que deshace todo, en tres días los rodeen gases espesos y densos. No habrá guía para las horas de los días, no se sabrá si es tarde o si es de día. Por lo espeso de los gases  se retardará el sol en asolear a la tierra, será la era más fría y letal.

Sólo en las áreas laterales, desde arriba hasta la tierra se hace túneles y se reparten estelas de luz. El área polar se parte. Al rolar el eje, todo caerá, no se sostiene nada; los iones hunden el ozono.” Mensaje Dado el 11 de Abril del 2013. Ver más información haz click

Es así como Dios, no cesa de hablarnos, exhortarnos y continúa aún en nuestros días anunciándonos y advirtiéndonos sus planes. Gracias a su misericordia y con su amor de Padre nos explica y pide: “Estos eventos mis pequeños, pondrán a muchos en disposición de acercarse a mí como su Padre  Salvador. Sean ustedes quienes les explican, sean ustedes, quienes los calman y dan con que aplacar la sed de Dios. Que no pase mis amados que aquellos sedientos de palabra, de verdad, jamás oigan mi promesa y por desconocimiento su corazón no se ablande antes de su juicio. Que no pase, que el tiempo para anunciar se agote y muchos se queden sin conocer mis planes y mi amor. Que no pase, que muchos lleguen a su encuentro con mi hijo y por su falta de caridad no hayan conocido de mi misericordia.Mensaje 81 dado a Judith el 14 de Octubre 2016

No nos pide nada diferente que nuestras funciones como católicos y bautizados: ser Sacerdote, Profeta y Rey y en particular profeta, que es el que habla de parte de Dios. Si somos profetas, a esto estamos llamados: a hablar y a enseñar, pero no cualquier cosa, sino lo que Dios nos manda y ha dejado en su palabra.

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