SAN JOSÉ ESPOSO DE MARÍA

Como sabemos, San José es el esposo de Santa María Virgen y el padre adoptivo de Jesús, quien fue engendrado por obra del Espíritu Santo en el vientre purísimo de María, por ende es el hijo de Dios. San José lo adopto como hijo suyo y Jesús se sometió a su padre terreno, como buen hijo (siendo Dios). (Mateo 1-19).

Como bien sabemos por los primeros capítulos de los evangelios en Lucas y Juan, no se conocen palabras dichas por San José, solo nos narran  sus obras y sus actos de amor, como padre responsable de su Santa Esposa y su Santísimo Hijo, razón por la cual se le conoce como el santo del silencio. (Proverbios 10-19 y 10-3). San José modelo de humildad y silencio, es escogido por Dios y desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos de Señor. (Mateo 1-16 y Lucas 3-23)

Con la libre cooperación de José y la gracia divina, fue posible que su respuesta, fuera eficaz y total, para cumplir la misión divina y excepcional que Dios le confió.

Por la gracia de la concepción del verbo divino en las entrañas virginales de María y por la acción milagrosa del Espíritu Santo, sin intervención alguna de san José, el evangelio nos narra uno de los dogmas fundamentales de la fe católica, la virginidad perpetua de María y por ende la castidad y pureza de san José, razón por la cual, se le han concedido diversos títulos, padre adoptivo, padre virginal, padre nutricio, padre legal; encerrando con todos estos nombres la plenitud de la misión de san José, que corresponde a un verdadero padre, cuidar de su familia (Dt. 6, 4-7) y (Lc. 2, 51-52). La relación de esposos que sostuvo san José con la Virgen María es ejemplo para todo matrimonio católico deseoso de vivir la verdadera fe. Sin embargo: entiéndase que, José y María  permanecieron vírgenes, en razón a su privilegiada misión. (Mateo1/ 22-23).

Son muchas las virtudes de San José, por lo cual nos permitimos citar algunas, con el ánimo de hacerlas conocer y en su momento puedan ser puestas en práctica por los fieles,  entre ellas, una vida oculta, la humildad, la pobreza, la prudencia, la paciencia, la fidelidad, la fortaleza, la sencillez, la fe, la confianza en Dios, la justicia y la más perfecta caridad.

San José, guardo con entrega total, amor y fidelidad, lo que le confió Dios, el tesoro que depositó en sus manos, la custodia de la Sagrada Familia.

Texto de nuestra autoría.

 

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